LESIONES EN ATLETISMO

La mayoría de las lesiones se producen en músculos y en las articulaciones del pie. Pero es importante
remarcar que en el deporte escolar es el atletismo el que menor número de lesiones tiene. A continuación se muestran las lesiones más frecuentes en los atletas:

1.Esguinces:
Las más conocida de las lesiones agudas. Existen tres grados de esguinces: estiramiento excesivo pero sin desgarro del ligamento; desgarro parcial de un ligamento; y desgarro completo del ligamento (Requiere escayola o incluso intervención quirúrgica). Hay dos tipos de esguinces dependiendo de si se sufre la torcedura hacia dentro (inversión) o hacia fuera (eversión). La primera es más común y desgarra los ligamentos laterales externos del tobillo. Algunos se pueden evitar utilizando el calzado adecuado. Si se es propenso a sufrirlos, se recomienda utilizar zapatillas de mediasuela ancha y baja, con estabilizador y contrafuerte de talón muy rígido y alto. El esguince por eversión es producido por un giro hacia fuera del tobillo y se desgarra el ligamento interior, se puede producir por patinazos.
Tratamiento de primeros auxilios: Reposo total durante las primeras 24 horas, hielo y vendaje compresivo y elevar la pierna para evitar la tumefacción. El hielo se aplicará durante 15 minutos cada hora hasta que baje la inflamación y el dolor. Después se recomienda acudir a un fisioterapeuta para que haga un “taping” que permita andar y una adecuada recuperación.

2.Roturas fibrilares:
Pueden ser de varios tipos, según la cantidad de fibras implicadas:
•Tirón muscular o rotura fibrilar: rotura de algunas miofibrillas.
•Roturas parciales o desgarros: varias fibras rotas.
•Roturas totales: rotura completa del músculo.

Estadísticamente, el 25 % de los deportistas presentan algún tipo de lesión muscular una vez al año. Se producen por:
- Traumatismos agudos: contactos violentos (adversario, material, instalaciones), auto lesiones (torsiones, contracturas musculares muy violentas) y mixtas (ambos factores al unísono).
- Sobrecarga: presión o tracción (micro traumatismos repetitivos y acumulados en el tiempo).
- Estructura anatómica: anomalías de la columna vertebral o dismetría de caderas.
- En deportes, las causas puntuales más frecuentes: son las bruscas puntas de esfuerzo (salida de carrera, detención de saltos, cambios bruscos de dirección o esfuerzos musculares máximos contra resistencias muy fuertes). También destacar en este apartado la realización de esfuerzos físicos sin un calentamiento adecuado. Conviene resaltar por su curiosidad dos nuevos apartados dentro de las causas principales de las roturas musculares: estado de poca motivación psicológica donde el deportista actúa con desgana, nervios o ansiedad; problemas en dentadura (caries y otros).
- Otras causas pueden ser: por el biotipo (más predispuestos los brevilíneos musculados, inactividad prolongada en principiantes o en deportistas que vuelven después de una inactividad prolongada); fatiga muscular (generalmente al final de las competiciones, aparece el cansancio disminuyendo los reflejos y la coordinación neuro-muscular); el frío produce isquemia muscular, produciéndose por no realizar un calentamiento adecuado específico para la temperatura ambiente, o bien por no llevar la vestimenta de protección contra el frío durante los entrenamientos.
Los síntomas de las roturas musculares son:
- Tirón muscular: dolor intenso y vivo muy puntual, impotencia muscular inmediata, si es superficial aparece un hematoma apreciable y ligero.
- Rotura parcial: dolor más intenso, impotencia muscular importante, zona muy dolorosa, como si apareciera un globo, hematoma visible, dolor a la movilización muscular, a la palpación se nota como líquido dentro, depresión al tacto si es superficial, contractura al tacto a ambos lados si es superficial, aumento de calor en la zona.
- Rotura total: dolor intensísimo, sensación de pedrada o tiro, impotencia funcional total, gran hematoma que puede aparecer además de en la zona de lesión en otra parte inferior más alejada, debido a la fuerza de la gravedad, aumento de calor importante.
Diagnóstico: CUIDADO CON NO TOCAR LA ZONA DE LESIÓN (LO IMPRESCINDIBLE PARA REALIZAR EL DIAGNÓSTICO ADECUADO). Habrá que valorar primeramente el músculo de que se trata mediante las pruebas de funciones musculares correspondientes. También hay que analizar el grado de rotura en cuestión mediante palpación y apreciación visual. Todo ello realizado por el médico especialista competente. Será éste el que vea la necesidad de realizar una ecografía muscular para delimitar con exactitud el grado de lesión muscular producido.
Tratamiento:
a)Tirón muscular: hielo las primeras 48-72 horas, reposo deportivo una semana, después termoterapia, ultrasonido y masaje. Comenzar con estiramientos de la zona cuando al realizar estos no produzca dolor. Musculación isométrica.
b)Rotura parcial: inmovilización, hielo las primeras 48-72 horas, antiinflamatorios, después láser de baja frecuencia en zona de rotura y ultrasonido zona de contractura (arriba y abajo de la lesión), termoterapia, masaje de conjunción muscular suave e indoloro, tape (vendaje funcional) para unir fibras, musculación isométrica indolora. Comenzar con ejercicios de "streching" (contraer - relajar - estirar - relajar) cuando al realizarlo no produzca dolor. Se calcula que el tiempo aproximado de recuperación en circunstancias normales va de 3 a 5 semanas, siempre con reposo deportivo o laboral las primeras 2-3 semanas.
c)Rotura total: prioritario tratar inmediatamente la inflamación mediante hielo las primeras 48-72 horas e antiinflamatorios, esperando la ejecución del servicio médico competente para realizar un trabajo de reconstrucción quirúrgicamente.

3.Desprendimiento de las espinas ilíacas:
En la cara anterior de la pelvis, se producen, sobre todo en los jóvenes, desprendimientos de las insercio¬nes de los músculos sartorio y tensor de la fascia lata. Al frenar en la carrera, o en medio dé ella, el corredor siente un dolor punzante en la cadera y se desploma. Flexionando la articulación de la cadera; el dolor se atenúa. Un marcado dolor a la presión se siente en la espina, según el fragmento de hueso arrancado. Por la tracción de los músculos, éste se desplaza hacia abajo. El paciente puede estar de pie, pero no es capaz de levantar la pierna extendida hacia adelante. La causa reside ante todo en movimientos descoordinados de los tensores del muslo, generalmente cuan¬do se trata de echar el cuerpo hacia adelante para evitar que caiga hacia atrás. También se producen desgarros con fractura en el trocánter menor del fémur, donde se halla la inserción del psoasilíaco, cuando el corredor trata de evitar una caída echando la pierna hacia arriba. Esos desprendi¬mientos de inserciones tendinosas se observan ante todo en los jóvenes, mientras la línea de crecimiento no esté cerrada. En los adultos en cambio se produce a menudo un desgarramiento incompleto en la inserción del músculo. Aparecen endurecimientos dolorosos en la ingle que primeramente hacen pensar en una hernia inguinal. En caso de una lesión del psoas ilíaco, el accidentado en posición sentada no puede levantar el muslo en la cadera a la misma altura como el del lado intacto (signo de Ludloff). El desgarramiento del cuadriceps crural suele producirse por una caída hacia adelante, cuando el corredor trata de evitarla irguiendo bruscamente el tronco. Estas lesiones también tienen lugar con frecuencia al saltar de vehículos en movimiento.

4.Desgarramiento del tendón de Aquiles:
En los jóvenes, la causa suele ser la repentina aceleración de la cadera, con una musculatura insuficientemente calentada; en las personas mayores es consecuencia, generalmente, de una degeneración del tendón. El herido declara a menudo haber recibido un golpe o una patada en el Tendón de Aquiles.
Síntomas: El lesionado no puede ponerse de puntillas ni ejecutar correctamente el movimiento de plantar cuando camina. Cuando se halla en decúbito ventral, se siente un hueco en el tendón, tampoco es posible la enérgica extensión de la planta hacia atrás.
Tratamiento: Requiere una pronta intervención quirúrgica, porque sino sobreviene una falta de tono de toda la musculatura de la pantorrilla que excluye ulteriores rendimientos deportivos.

5.Tendinitis del tendón de Aquiles:
Suelen ser las más comunes por excesos en los esfuerzos y por rozamientos del tendón con la zapatilla. Se pueden evitar en la mayoría de los casos estirando correctamente y utilizando un calzado adecuado.
Síntomas: Se forman en el tendón endurecimientos muy sensibles a la presión. En casos agudos podrá observarse un nítido crujido en el tendón al moverse el pie. Es una señal de la formación de fibrina en el tendón o junto a él. La función del tendón de Aquiles no está suspendida.
Tratamiento: En primer lugar hay que eliminar los focos inflamatorios. Eliminar la presión del calzado. Después hay que reposar, y utilizar tacones altos para descargar el tendón, a la vez que se aplica calor húmedo, irradiaciones eléctricas…. En casos crónicos conviene la inyección de soluciones de prednisolona con anestesia local, pero teniendo en cuenta que posteriormente sobreviene una reacción de uno o dos días durante los cuales el tendón debe estar en reposo absoluto.

6.Periostitis:
Se produce por entrenar en terrenos duros y desiguales con zapatillas duras. Lo que produce una excesiva vibración del periostio que recubre la tibia y con ello una inflamación del mismo. Es recomendable evitar zapatillas duras, ligeras y bajas. La tibia es el hueso que más peso soporta del cuerpo, tiene poca protección muscular y es vulnerable a las lesione por sobreesfuerzo. Las zancadas largas, las cuestas abajo, el terreno excesivamente duro, el exceso de pronación son las causas que pueden producir esta lesión. Si el dolor se concentra en un punto muy concreto puede producirse una fractura de estrés.
Tratamiento: Envolver la pierna en una toalla con hielo después de entrenar, si el calor hace que se sienta mejor usar una almohadilla caliente, elevar la pierna, masajearla durante 10 minutos, dos veces al día. Utilizar para dormir una almohadilla caliente sobre la zona. Realizar un vendaje de compresión para evitar vibraciones excesivas del periostio y para que el músculo se aproxime más al hueso. Se recomienda no volver ha entrenar hasta la completa recuperación. Para evitar la periostitis es necesario estirar correctamente y fortalecer los músculos interiores de la pierna, caminando con la parte externa de los pies y de puntillas.

7.Ampollas y excoriaciones:
Sobre todo en los pies, donde pueden convertirse en llagas infectadas, son provocadas a menudo por calzado nuevo. Los zapatos aún no adaptados causan esas inflamaciones.

8.Lesiones por golpes con los clavos de las zapatillas:
Los clavos causan heridas que pueden alcanzar el periostio o el mismo hueso. Tales heridas suelen volverse peligrosas tan solo por la posterior infección. La vacuna antitetánica es la medida preventiva más importante. En caso de heridas profundas y contaminadas, hay que proceder cuanto antes a su desbridamiento y sutura.

 
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